CATENAROIDES
2026

5 esculturas de terracota
 




Este conjunto de esculturas explora las geometrías hechas a partir de curvas catenarias, es decir la forma natural que toma una cadena o lazo flexible cuando se cuelga por sus dos extremos. Al invertir esta forma, se obtiene un arco catenario inverso, el cual, aplicado a la arquitectura, resulta en una superficie reglada útil para la construcción de arcos y bóvedas, características de las investigaciones arquitectónicas de Frei Otto, Buckminster Fuller y del mexicano Félix Candela. 

Catenaroides (2026) es un ejercicio en cinco pasos en donde la altura es la única variable. Para su realización, las curvas que conforman la superficie de las piezas fueron fabricadas en un perfil metálico, cuya superficie se forma posteriormente a partir de baldosas de terracotta cortadas a medida. Un proyecto similar –pero realizado en concreto– fue presentado por Zamora en el Aishi Arts Center (Nagoya, Japón) en el 2010: Sesshas exploraba la curva catenaria y tomaba su nombre del término utilizado para designar pequeños templos religiosos o templos “auxiliares”, habitualmente construidos cerca de santuarios más grandes. Inspirada de este grupo de piezas, Catenaroides busca además sugerir una connotación vegetal o fúngica, acentuada por la sutil irregularidad en la secuencia de las cinco piezas.

Esta obra se inscribe dentro de una investigación de largo aliento conducida por el artista desde el 2000 entorno a las superficies regladas y las fórmulas matemáticas que las rigen. Recurriendo a materiales de construcción como las estructuras metálicas, el concreto o los ladrillos y lozas de terracota, esta búsqueda trasciende la dimensión puramente formal a intervenciones en el espacio público que involucran la participación del público e incluso una dimensión ritual. Culmina con obras como Lattice Detour, obra permanente comisionada para la terraza del Metropolitan Museum of Art (Nueva York) en 2020, o más recientemente la escultura sonora monumental Tar HyPar realizada especialmente para habitar el valle desértico de Wadi AlFann (Arabia Saudita) a inicios de este año. 




This group of sculptures explores geometries derived from catenary curves—the natural form assumed by a chain or flexible cord when suspended from its two ends. When inverted, this shape produces an inverted catenary curve which, when applied to architecture, results in a ruled surface useful for the construction of arches and vaults—hallmarks of the architectural research of Frei Otto, Buckminster Fuller, and Mexican architect Félix Candela.

Catenaroides (2026) is a five-step exercise in which height is the only variable. For its realization, the curves that shape the surface of the pieces were fabricated in metal profiles, with the surfaces subsequently formed from custom-cut terracotta tiles. A similar project—though executed in concrete—was presented by Zamora at the Aichi Arts Center (Nagoya, Japan) in 2010: Sesshas explored the catenary curve and took its name from the term used to designate small religious temples or “auxiliary” shrines, typically built near larger sanctuaries. Drawing inspiration from that group of works, Catenaroides also seeks to suggest a vegetal or fungal connotation, emphasized by the subtle irregularity in the sequence of the five pieces.

This work forms part of a long-term investigation conducted by the artist since 2000 into ruled surfaces and the mathematical formulas that govern them. Drawing on construction materials such as metal frameworks, concrete, and terracotta bricks and tiles, this research extends beyond the purely formal dimension into public space interventions that engage audience participation and even a ritual component. It culminates in works such as Lattice Detour, a permanent commission for the terrace of the Metropolitan Museum of Art (New York) in 2020, and more recently the monumental sound sculpture Tar HyPar, created specifically to inhabit the desert valley of Wadi AlFann (Saudi Arabia) earlier this year.